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martes, 5 de diciembre de 2017

Una caminata a través del tiempo: una asombrosa experiencia para el bienvivir

“Echemos otro vistazo a ese puntito. Ahí está. Es nuestro hogar. Somos nosotros. Sobre él ha transcurrido y transcurre la vida de todas las personas a las que queremos, la gente que conocemos o de la que hemos oído hablar y, en definitiva, de todo aquel que ha existido. En ella conviven nuestra alegría y nuestro sufrimiento, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas, cazadores y forrajeadores, héroes y cobardes, creadores y destructores de civilización, reyes y campesinos, jóvenes parejas de enamorados, madres y padres, esperanzadores infantes, inventores y exploradores, profesores de ética, políticos corruptos, superstars, «líderes supremos», santos y pecadores de toda la historia de nuestra especie han vivido ahí... sobre una mota de polvo suspendida en un haz de luz solar.

La Tierra constituye sólo una pequeña fase en medio de la vasta arena cósmica. Pensemos en los ríos de sangre derramada por tantos generales y emperadores con el único fin de convertirse, tras alcanzar el triunfo y la gloria, en dueños momentáneos de una fracción del puntito. Pensemos en las interminables crueldades infligidas por los habitantes de un rincón de ese pixel a los moradores de algún otro rincón, en tantos malentendidos, en la avidez por matarse unos a otros, en el fervor de sus odios.

Nuestros posicionamientos, la importancia que nos auto atribuimos, nuestra errónea creencia de que ocupamos una posición privilegiada en el universo son puestos en tela de juicio por ese pequeño punto de pálida luz. Nuestro planeta no es más que una solitaria mota de polvo en la gran envoltura de la oscuridad cósmica. Y en nuestra oscuridad, en medio de esa inmensidad, no hay ningún indicio de que vaya a llegar ayuda de algún lugar capaz de salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo hasta hoy conocido que alberga vida. No existe otro lugar adonde pueda emigrar nuestra especie, al menos en un futuro próximo. Sí es posible visitar otros mundos, pero no lo es establecernos en ellos. Nos guste o no, la Tierra es por el momento nuestro único hábitat.

Se ha dicho en ocasiones que la astronomía es una experiencia humillante y que imprime carácter. Quizá no haya mejor demostración de la locura de la vanidad humana que esa imagen a distancia de nuestro minúsculo mundo. En mi opinión, subraya nuestra responsabilidad en cuanto a que debemos tratarnos mejor unos a otros, y preservar y amar nuestro punto azul pálido, el único hogar que conocemos.”

Carl Sagan (“Un punto azul pálido”)



Esta extensa cita que dejó escrita Carl Sagan y que posiblemente nos haya hecho sentir y pensar sobre nuestra vida, nuestra sociedad y nuestro planeta, es la antesala a un tercer paso, también importante, para una plena toma de conciencia de nuestro lugar en el mundo, experimentarlo. Einstein decía que la única fuente de conocimiento era la experiencia y una de las propuestas de este artículo es llevar a la experiencia personal esas sensaciones y pensamientos que nos ha transmitido Sagan con su reflexivo párrafo. La segunda propuesta es llevar esa experiencia a un nivel colectivo y para ello propongo desarrollarla como una posible actividad educativa y familiar a conveniencia del facilitador. A mi parecer, esta actividad encajaría perfectamente en la semana de la ciencia que se suele celebrar en diferentes localidades y países alrededor del 11 de noviembre, día mundial de la ciencia para la paz y el desarrollo. 


Un viaje de mil kilómetros comienza con un paso


Hace unos días, coincidiendo con la semana de la ciencia, asistí a diversas actividades y en concreto una de ellas “Como descubrir a los mamíferos de nuestro entorno” ha sido el detonante de este artículo. Esta  actividad familiar se desarrolló en el paisaje protegido de Elía y consistía en un pequeño paseo para descubrir huellas, rastros y señales de diferentes mamíferos como el jabalí, el gato montés, el zorro etc. Durante el pequeño paseo me vinieron a la memoria dos actividades parecidas y también realizadas en familia que experimenté cuando vivía en el Reino Unido. Una era sobre una caminata con un experto en forrajeo, búsqueda de plantas y recursos comestibles en la naturaleza. Durante ese paseo nos enseñó distintas plantas, su uso comestible o su posible uso medicinal. A lo largo del camino se probaron varias plantas y finalizó, para disfrute de los niños, en un claro del bosque con un pequeño fuego para cocinar un rebozado de dientes de león. La otra actividad llamada en inglés “Deep Time Walk” (Paseo del Tiempo Profundo o Geológico) consistía en un recorrido o caminata a escala a través de la historia geológica y biológica de la Tierra. Será de esta última actividad sobre la que tratará todo el artículo.

 
“Deep Time Walk”. Un paseo a través de la eternidad


Stephan Harding, coordinador y profesor en el Master de Ciencia Holística del Schumacher College, es el creador de este paseo a través del tiempo. En él se trata de experimentar en nuestro cuerpo los 4600 millones de años de este planeta, este punto azul pálido que cita Carl Sagan. Como dice Harding, este es un número grandísimo que cuando se lo damos a los estudiantes apenas pueden imaginarlo porque quizás no tengan puntos de referencia sobre su magnitud y perspectiva. Lo que hace él y se suele hacer en los cursos del Schumacher College es caminar esa distancia, es decir, los 4600 millones de años temporales de la Tierra se convierten en 4,6 km espaciales. Por lo tanto, por cada metro que avanzamos vendría a equivaler al transcurso temporal de 1 millón de años.

"Largas partes de la caminata son silenciosas, como la vasta historia de nuestro planeta esperando una narración. Justo en el último paso, Stephan saca una cinta métrica: la civilización humana. Y en los últimos centímetros diminutos, la sociedad industrial moderna y todas nuestras innovaciones, hambre e impactos. Cuando vemos y sentimos la historia en esta escala, no podemos hacernos a un lado, es una experiencia profunda.”   Chris Nichols

Ese final es apoteósico, es un clímax indescriptible, te hace realmente empequeñecer. Después de hacer todo el recorrido con sus pertinentes hitos geológicos y biológicos explicados tan pasionalmente por Harding se llega a ese momento donde saca la cinta métrica del bolsillo. Como un mago con su varita que nos han entretenido a lo largo de un maravilloso espectáculo, va a mostrarnos su truco final, el que nos va a dejar la boca abierta y salir de esta experiencia perplejos y con un gran asombro. Señala esos últimos 20 cm. (200.000 años) con la aparición del homo sapiens…señala 1,3 cm la última edad de hielo...señala 0,2 mm, comienzo de la revolución industrial…  Esa larga caminata que nos ha llevado tanto tiempo con toda la historia geológica y biológica de la Tierra llega a ese pequeño punto negro, menor que un diezmilímetro. Son los últimos años del siglo XX y primeros de XXI, donde la humanidad está creando la sexta extinción, cambiando las condiciones climáticas y alterando la vida y geología del planeta. Es realmente un choque profundo de conciencia. Uno no se puede imaginar haber recorrido esa “eternidad en tiempo humano” de la Tierra para llegar a ese minúsculo punto negro donde transcurre nuestra vida presente. Ahora estamos en ese diminuto trazo y ya muy cerca, a una micra de distancia, para transformarlo profunda y rápidamente hacia algo catastrófico a nivel humano o quizás revertir la inercia de ese proceso.

Este es un video corto (en inglés) donde Harding explica su “Deep Walk Time”. Atención especial al momento cumbre, al final del video, cuando nos muestra esos últimos milímetros de nuestra estancia en la Tierra.



Aquí otra experiencia del "Deep Walk Time" con este otro video corto.




Otros dos efectivos pasos que nos cuesta experimentar a los humanos


“La extinción de la raza humana llegará por su incapacidad para comprender emocionalmente la función exponencial”  Edward Teller

También Albert Bartlett, profesor emérito de física de la universidad de Colorado, decía que el mayor defecto de la especie humana era nuestra incapacidad para comprender la función exponencial. Desde una perspectiva de nuestra lógica humana nos cuesta entender esta función matemática. Un ejemplo clásico es el problema de los nenúfares en el estanque.

“Supongamos que en un estanque hay un nenúfar que se multiplica al ritmo de dos por uno cada día: si el lunes hay un nenúfar, el martes serán dos. Conforme a ese ritmo, sabemos que el estanque estará repleto de nenúfares al cabo de 30 días. ¿En cuál de esos 30 días el estanque estará ocupado en su mitad por nenúfares? Aunque un razonamiento precipitado invita a responder que el día 15, la respuesta correcta es el día 29: ese día la mitad del estanque se hallará cubierta de nenúfares, de tal suerte que al multiplicarse éstos por dos la jornada siguiente los nenúfares cubrirán toda la superficie. El día 28 los nenúfares ocuparán una cuarta parte del estanque, el 27 una octava parte y el 26 un dieciseisavo.”  Carlos Taibo (“En defensa del decrecimiento”)

Esta metáfora es explicada por Carlos Taibo para mostrarnos la problemática central de los límites del crecimiento y de los recursos con los que el planeta cuenta. Así cuando estamos en el día 26, a sólo 4 días de rebosar el estanque, vemos que sólo ocupa una dieciseisava parte y la mayor parte del estanque (15/16) está limpio. A primera vista parece que no existe ningún problema, sin embargo, estamos sólo a 4 días de su rebosamiento.



Por otra parte, en un artículo que escribí hace tiempo, hacía mención al efecto perspectiva (overview effect) que experimentaban los astronautas al observar la Tierra desde el espacio. Según cuentan muchos astronautas, esta es una experiencia que les ha cambiado profundamente. Como decía Yuri Gagarin, la primera persona en viajar al espacio:

“En cuanto ves a la Tierra desde lejos, te das cuenta de que es demasiando pequeña para el conflicto, pero suficientemente grande para la cooperación.”

No es posible que todos volemos hacia el espacio para experimentarlo. Quizás se pueda hacer algo a nivel de realidad virtual. Fred Hoyle, anteriormente al primer vuelo espacial, predijo que cuando tomáramos la primera imagen de la Tierra desde el espacio exterior, habría nacido una nueva y poderosa idea para la historia de la humanidad. Tenemos ya esas imágenes maravillosas y en cierto sentido si se está tomando conciencia y está expandiéndose entre la gente, pero aún queda mucho trabajo para una toma de conciencia global.

Si no somos capaces de entender o sentir lo que es la función exponencial, si no podemos volar al espacio para transformar nuestra visión sobre la Tierra, ¿qué podemos hacer para transformar nuestra conciencia con la Tierra? Del mismo modo que un acto de empatía es percibir lo que otra persona puede sentir y muchas veces hemos escuchado la metáfora “ponerse los zapatos de otro” para poder empatizar, ¿Por qué no ponerse los zapatos de la historia de la Tierra? No es sólo ponerse los zapatos de la Tierra sino ponernos nuestros propios zapatos porque nosotros vamos en ese mismo viaje y somos fruto de él.

Lo que es un poco más claro es que una caminata a través del tiempo es mucho más factible y sencillo para un mayor número de personas que entender la función exponencial o viajar al espacio. En ese paseo también se experimentará un “efecto perspectiva”, aunque este no será tanto a través de la vista como a través del cuerpo. Caminar esa distancia, sentirlo mayormente a través de nuestras piernas y llegar a esos últimos milímetros en los que ya no podemos físicamente dar pasos es una experiencia profunda que puede alterar nuestra conciencia como seres humanos de este planeta

En cierto sentido, tras ese paseo propuesto por Harding hay una experiencia emocional para comprender lo que es la vida y dentro de ella lo que es la vida humana. Si podemos comprender a nivel intelectual esa magnitud de tiempo, y lo experimentamos a nivel emocional, no me cabe duda de que estamos ante una toma de conciencia que prosigue sus pasos con posibles acciones hacia una regeneración de la humanidad.

Asimismo, creo que la metodología educativa de “aprender haciendo” es más efectiva que el simple discurso de lecciones y datos dados de forma racional. Estos últimos son sólo una parte de ese marco del elefante que es la toma de conciencia.  Se debe complementar con una toma emocional y experiencial. Sólo así podemos aproximarnos a esa gran perspectiva del planeta, de la vida y de la humanidad.

Llegados a este punto donde se ha tratado la parte racional y emocional de nuestra relación con la Tierra, la siguiente cuestión es ¿Cómo podemos experimentar ese viaje? He estado buscando en internet más datos sobre cómo hacerlo y entiendo que se puede experimentar de dos maneras, una individual y otra colectiva. Realmente, el modelo colectivo, con un grupo de personas y un guía, es más interactivo porque da lugar a diálogos y preguntas, además de sentirse acompañado en el viaje. Sin embargo, es una propuesta que necesita prepararse y de ahí mi sugerencia, que expondré seguidamente, para crearla activamente. Otro punto a favor de la experiencia colectiva, es que lo que he podido encontrar para experimentarlo individualmente está sólo en inglés y no es una forma inclusiva con todo el mundo. Sería necesario una re-elaboración o traducción para una mayor inclusión entre los que no entienden bien inglés.

 
Un camino individual y autoconsciente


Hace aproximadamente unos meses apareció una app (en inglés) llamada “Deep Time Walk” que intenta reflejar, a través de andar 4,6 km con un audio sincronizado a la distancia, la experiencia de la caminata propuesta por Harding. Esta es una app que ha ganado el premio al mejor diseño de aplicación móvil del verano 2017. Navegando a través de esa página web, se descubre que esta app tiene origen en dos proyectos diferentes. Por un lado, el creado por Harding en el Schumacher College en 2008 y por otra parte el creado en California en 1996 por Sidney Liebes, físico, científico y medioambientalista. Si tomamos como base el proyecto más antiguo, el de Liebes de 1996, vemos que trabajando para Hewlett Packard (HP) pudo poner en marcha su idea de “A Walk through time”  (Un paseo a través del tiempo) con la que llevaba tiempo trabajando y recogiendo datos. El resultado fue un paseo con 90 paneles grandes localizados a lo largo de una milla. Cada pie (distancia) equivalía a un millón de años de la historia de la Tierra. Conmemorando el día de la Tierra de 1997, se exhibieron esos paneles en diferentes oficinas de HP alrededor del mundo. Posteriormente ese legado se ofreció a la “Foundation for Global Community” (FGC) donde fue un importante proyecto con numerosos recursos para formar una conciencia global. Sin embargo, esta fundación cerró a finales de 2010 aunque sus recursos, entre ellos los del paseo a través del tiempo, siguen estando disponibles en la red.

“Mi paseo por el tiempo fue una experiencia inolvidable, sobrecogedora y humilde…” Jane Goodall

En resumen, las posibilidades para una experiencia individual que he podido hallar, están todas en inglés. La exhibición de paneles se pudo ver en muchas partes del mundo. Parece que se pudo visitar hace más de 12 años, con los textos en español, en Madrid, Barcelona y varios lugares de México. Posteriormente tras el cierre de la fundación (FGC) en 2010 no he podido encontrar nada más, salvo que los derechos del “Walk through time” pasaron a la fundación suiza “Stiftung Drittes Millennium” (Fundación para el tercer milenio). Para todos aquellos que se defiendan en inglés y quieran hacer un pequeño simulacro de caminar en los zapatos de la Tierra dejo aquí los enlaces del material encontrado.

  • APP “Deep Time Walk” con el guión de Stephan Harding para Android y Apple. Son 4,6 km de recorrido en donde un metro equivale a un millón de años.
  • APP “Walk through time” de prueba y gratuita a través de la plataforma de Apple (la definitiva está en construcción) en base al proyecto de Sidney Liebes. El recorrido se hace en 4600 pasos por lo que la distancia depende de la amplitud de la zancada.
  • Versión online de “A walk through time” (Un paseo a través del tiempo) con los 90 paneles originales a través de una línea de tiempo y la posibilidad de imprimirlos. El desafío aquí reside en que, si no caminamos, sino que sólo navegamos a través de los paneles, no somos conscientes del todo, de esa sensación y experiencia al caminar la distancia.
  • Libro “A walk through time: from stardust to us- the evolution of life on Earth” (Un paseo a través del tiempo: desde el polvo de estrellas hasta nosotros. La evolución de la vida sobre la Tierra), prologado por Sidney Liebes y escrito por Elisabet Sahtouris y Brian Swimme donde se recogen la ilustración de todos los paneles y nos lleva a través de su narrativa por ese asombroso viaje de la Tierra.
  • Libro “Earthdance: Living systems in evolution” (La danza de la Tierra: Sistemas vivos en evolución"), libro posterior al anterior y escrito por uno de sus autores, Elisabet Sahtouris, que está descargable gratuitamente en pdf en su página web.
  • Multimedia “An extraordinary moment” (Un momento extraordinario), video de 12 minutos que rastrea nuestra historia desde el Big Bang hasta nuestros días. Nos recuerda a todos que somos parte de una historia muy larga y rica. Cada uno de nosotros contribuye con un don único para ello, es decir, nuestra historia es compartida.


Un camino colectivo, cooperativo y dialógico


No he podido hallar en la red nada parecido en español con respecto al “Deep Time Walk” aunque es posible que se halla realizado en algún lugar algo parecido. Si alguien conoce algo puede comentarlo al final del artículo. Más en concreto, el Schumacher College en asociación con Efecto Mariposa realiza un certificado de 6 meses en ciencia holística en Colombia y Perú por lo que es posible que allí se pueda dar este paseo en español. De todos modos, la propuesta desde este artículo es despertar la curiosidad de biólogos, naturalistas, educadores, etc. para bien, tomar notas del material y enlaces sugeridos en el apartado anterior y hacerse un guion práctico sobre ese “Paseo del Tiempo Profundo o Geológico”, o bien, colaborar y realizar un material y guía común (wiki) en español que fuera posible transmitir esa experiencia en una caminata. Así mismo, también se podría hacer como proyecto escolar particular en estudios de secundaria o un proyecto colaborativo en común para re-elaborar una serie de carteles inspirados en los originales de Sidney Liebes. Estos carteles y mediante sugerencia de los correspondientes departamentos educativos hacia sus ayuntamientos podrían ponerse a lo largo de un recorrido o parque de esas municipalidades. Con ello se puede obtener diferentes sinergias en los diferentes nodos del bienvivir: salud (caminar, ejercicio en naturaleza), desarrollo personal (autoconciencia), familia (paseo de ocio en familia), trabajo (realización material del proyecto), comunidad (ser una de las pioneras en ofrecer algo novedoso y útil), economía (visitas a las localidades que lo ofrecen), medio ambiente (conciencia ecológica global) ...

Finalmente, a modo de tormenta de ideas, lanzo ciertas sugerencias para hacer un paseo a través del Tiempo.

  • Aunque lo ideal es que el paseo sea de 4,6 Km, se puede extrapolar esa distancia a ½ (2,3 km) o ¼ (1,15 km) o bien hacerlo con el sistema de medida en millas y pasos.
  • Aunque lo ideal es hacerlo en la naturaleza, también se puede hacer a través de una localidad. De hecho, el paseo que realicé con Stephan Harding fue en un contexto de la semana nacional de la ciencia del Reino Unido, realizada a través de las calles de Totnes y con una distancia aproximada de ¼ de los 4,6Km, es decir aproximadamente 1,15km.
  • Así mismo, la distancia, cualquiera que fuera, se podría hacer circular, es decir en lugar de ser en línea recta, se podría empezar y acabar en el mismo punto o punto próximo, para no tener que volver al lugar de partida.
  • Lo ideal es que la persona (o quizás personas) que guíe el paseo, sea un biólogo, que tenga muy claros los conceptos evolutivos, por aquello de que sea experto en la materia y pueda solventar preguntas de los asistentes. No obstante, cualquier persona que se prepare bien a través de ese posible material en común, con motivación y pasión también podría ejercer de guía si no se encuentra a un biólogo o naturalista.
  • Es una actividad que se presta para hacerlo varias veces al año, especialmente el 22 de Abril, día de la Tierra, el 5 de junio, día del Medio Ambiente y la semana de la ciencia, hacia el 11 de Noviembre. También puede hacerse como concienciación en actividades esporádicas a lo largo del año, por un departamento, museo o instituto con temas medioambientales y educativos.


Un último paso final y personal para la curiosidad y el asombro


“Los que contemplan la belleza del mundo encuentran reservas de fortaleza que los acompañarán durante toda la vida.” Rachel Carson

Volviendo al principio del artículo y recordando las inspiradoras citas de Carl Sagan y Rachel Carson me vienen a la mente las fortalezas de la curiosidad y de la apreciación de la belleza (asombro) pertenecientes principalmente a las virtudes de sabiduría y trascendencia. En este posible cambio de paradigma, hacia lo que aquí llamamos bienvivir, la educación, la ciencia que se estudia en colegios, institutos, universidades, cursos abiertos… deberían tener una conciencia de trascendencia. Ambas fortalezas curiosidad y apreciación de la belleza (asombro) están fuertemente interrelacionadas, así como todas las demás. Sin embargo, muchas veces vemos el mundo en compartimentos estancos, pero más bien el mundo está hecho de sistemas. Sistemas que engloban a sistemas y son englobados por otros sistemas. En teoría, el más grande sistema que se ha podido hallar, es el que empieza con el Big Bang y a partir de ahí todos los demás han ido surgiendo y manteniendo unas relaciones de interdependencia, nuestra galaxia, el sistema solar, el planeta Tierra, la vida, el homo sapiens. Sin embargo, la narrativa principal que destaca en nuestro planeta y por la que se rigen muchas relaciones es la narrativa económica de homo economicus. Una narrativa que intenta excluir a nuestro homo cooperans interno. Para salir de esa narrativa y volver a nuestros orígenes de una narrativa de la vida, es necesario la curiosidad, fortaleza que muy bien desarrolló y nos contagió Carl Sagan con su obra y divulgación científica a lo largo de su vida. Además, la curiosidad hace salir a nuestro ego individualista de su corto espacio de miras. Es también necesario el asombro, la apreciación de la belleza. Rachel Carson, famosa por su libro, “La primavera silenciosa”, tiene otro libro trascendente y no tan conocido como el anterior “El sentido del asombro”. Este sentido que viene en nuestro equipaje genético, se desarrolla en la infancia y muchas veces se pierde en ese camino hacia la madurez. Necesitamos volver a traerlo al presente.  Hace poco, Catherine L’Ecuyer nos ha traido un maravilloso libro “Educar en el asombro” que incide en esa faceta. Finalmente, como decía Rachel Carson,



por ello, una posible forma de volver esa mirada a la Tierra, como hacen los astronautas desde el espacio, es caminar con sus zapatos, es decir, pasear a través del tiempo y las vicisitudes de ese lento y largo caminar de la Tierra, el surgimiento de la vida y muy posteriormente de nosotros, los humanos. Ese sí es realmente un camino educativo y ético. ¡Hagamos esa caminata!



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2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho la propuesta de relacionar la historia de la tierra con una caminata. Supongo que si se quiere ampliar más, se podría hacer con la historia del universo que son unos 14000 millones de años (unos 14 km). Es impresionante como parece que nada pase y de repente tenemos tal desbarajuste montado...

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  2. Somos un eslabón en una larga cadena. Insignificantes y a la vez imprescindibles, pues de nuestros actos depende que la cadena se mantenga o se rompa.

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