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lunes, 8 de enero de 2018

La Tasa de Retorno Energético: origen, historia y crítica al reduccionismo energético



1. Introducción

Desde hace ya unos años existe un debate alrededor de un concepto que ha sido usado y comentado especialmente en entornos académicos (minoritarios) que se han interesado por la cuestión ecológica y especialmente de los recursos en relación a la narrativa del pico del petróleo, el de la Tasa de Retorno Energético (TRE) o Energy Return on Investment (EROI) en inglés. Estos debates se han trasladado a grupos de Facebook (especialmente el grupo de Peak Oil americano y los de Debate Sobre Energía, Colapso y Decrecimiento) en el que ha tenido una cierta repercusión y que se usa a menudo para defender cierta postura respecto al potencial de una u otra manera de transformar la energía y sacer las necesidades de nuestra sociedad y sus individuos.

Algunos científicos (por los cuales profeso profunda admiración por su labor de divulgación pública y desinteresada, así como su implicación en estos grupos) han usado dicho concepto para intentar explicar (especialmente) la sostenibilidad a corto y medio plazo determinadas formas de energía (petróleo, nuclear, solar…). Algunos son más escépticos acerca de si la TRE es mayor o menor y de si será posible un mundo de renovables con unos niveles de disipación parecidos a los actuales.

Un candente debate al respecto fue el protagonizado por Antonio García Olivares (que ve más viable un mundo 100% renovable con unos niveles de uso de energía parecidos a los actuales) y por Carlos de Castro/Pedro Pietro (que no lo ven factible y ven inminente un colapso de la civilización industrial). Estos debates son públicos y consultables aquí y aquí. Finalmente Antonio Turiel, autor del muy recomendable blog crashoil tomaba una posición intermedia en el debate afirmando que “mi opinión es que tanto el decrecimiento como la instalación de renovables descentralizadas deberían ser apoyadas por todo el mundo, pues ambos elementos serán una ayuda vital cuando haya que sustituir al capitalismo por un sistema estacionario sin combustibles fósiles”.

2. Definición y aplicación

La mejor manera de definir un concepto es ir al autor original de dicho concepto que es el ecólogo Charles A.S Hall. En su libro Energy and The Wealth of Nations lo define de la siguiente manera:

“La tasa de retorno energética es la ratio de energía devuelta de una actividad de acumulación de energía comparada con la energía invertida en el proceso. La TRE se calcula con la simple ecuación siguiente, aunque el diablo está en los detalles


“El numerador y el denominador se evalúan necesariamente en las mismas unidades, de modo que la relación así obtenida es adimensional, por ejemplo, 30:1, que se puede expresar como "30 a 1". Esto significa que un proceso en particular rinde 30 julios con una inversión de 1 J o kcal por kcal o barriles por barril” (Hall & Klitgaard, 2012, pp. 310, trad. del inglés).

En el círculo de charlas Peak Oil Posponed organizado por Global Challenge el pasado noviembre de 2012 en Estocolmo, Hall hizo una breve síntesis del concepto de EROI (ver aquí). El investigador americano nos cuenta que mientras era doctorando del pionero de la ecología energética Horward T. Odum pasó 3 años (1968-70) observando migraciones de peces para estudiar su metabolismo energético (ver el abstract de su doctorado aquí) y en una de las muchas noches de disfrute solitario, sentado en una roca, se le ocurrió este concepto tras observar que por cada caloría que usaba un pez en migrar su descendencia obtenía al menos 4 (25 si se trataba de toda una población) y concluir de la siguiente forma:

“Mi hipótesis, aunque otros también lo han expresado, es que la migración y la reproducción se combinan para optimizar el uso de los recursos energéticos. En New Hope Creek, por ejemplo, mi análisis indica que la migración aguas arriba da como resultado un aumento neto de energía para las poblaciones involucradas” (Hall, 1972, pp. 596, trad. del inglés).

Charles explica también que su trabajo se deriva conceptualmente de “las enseñanzas sobre energía neta de Howard T. Odum y del trabajo de algunos antropólogos y sociólogos” como de Leslie Write y Frederick Cottrell que tuvieron lugar ya en los años 50 y añade que “la primera publicación usando el término EROI tuvo lugar en 1982” en un trabajo conjunto de Cleveland, Hall y Berger llamado EROI para el petróleo, carbón y uranio de EEUU que “recibió mucha más atención en un artículo publicado en Science en 1984 bajo el título Energía y la economía de EEUU: una perspectiva biofísica. En dicho artículo se muestra que hay una gran correlación entre la energía y el Producto Nacional Bruto y se derivan valores EROI para varias fuentes de energía primarias y tecnologías asociadas y se concluye que la recuperación de 1980-82 en el seno de la economía americana tras una coyuntura de estanflación atribuida en su causa última a las crisis del petróleo de los 70, tuvo que ver con los precios más bajos que la OPEC fijó que a la vez tuvieron que ver con una menor demanda mundial para el petróleo.

Terminar diciendo que de hecho un proto-análisis de la TRE y las preocupaciones por representar el proceso humano y ecológico en términos energéticos se remonta al siglo XIX con el trabajo que hizo el ucraniano S. Podolinsky (cuyo trabajo e intercambios que tuvo con Engles merecen un artículo aparte).

En el artículo “Socialism and the Unity of Physical Forces” Podolinsky publicado en 1880 en francés y en 1882 en inglés con apuntes suplementarios, tal y como nos explica Foster en este estupendo artículo, Podolinsky partía de la ley de la conservación de la energía y de la ley de la entropía y trató de analizar cómo los seres humanos podían llevar a cabo su trabajo para satisfacer sus necesidades. Tenía la intención de demostrar cómo el trabajo humano tiene como resultado la acumulación de energía solar en la tierra de forma positiva. De hecho, ese prejuicio (que el ser humano incrementa la cantidad de energía acumulada en la tierra en forma de biomasa, de más humanos y de sus sociedades) lo llevó a concluir eso mismo sin un uso de los datos rigurosos.


En los cálculos sobre la productividad energética del trabajo animal y humano de arriba vemos cómo la TRE de las pasturas cultivadas sería de 7,905,000/37,450 = 212:1 (se obtienen 212 calorías por cada caloría invertida) y de 8,100,000/77,500 = 105:1 en el caso del cultivo de trigo para el período de un año, unos valores estratosféricos y difíciles de creer. Salta a la vista como comenta Foster que en estos cálculos hay toda una serie de supuestos y de omisiones que restan rigurosidad al intento de Podolinsky de justificar que las fuerzas humanas son mucho más efectivas que las de la naturaleza en transformar la energía proveniente del sol como comenta en el texto:

"Creemos, además, hasta cierto punto, que está bajo el poder de la humanidad producir ciertas modificaciones en la distribución de la energía solar, de tal manera que proporcione una mayor cantidad de beneficios a los humanos. En realidad, la mayor parte de las fuerzas físicas que tienen lugar en la Tierra, y que son por tanto útiles para satisfacer necesidades humanas, no están de ningún modo disponibles en una forma que fuera la más ventajosa para la consecución de dicho objetivo" (trad. drl inglés)"

En estos datos, que Podolinsky toma de “las estadísticas sobre agricultura en Francia” (Podolinsky, 1881, pp. 64), se hacen burdas simplificaciones, supuestos erróneos y algunas omisiones importantes. Como apunta Foster, “Podolinsky no substrajo del output o incluyó en el input la energía asociada con los fertilizantes, incluidos el estiércol y el guano”.  Tampoco incluyó inputs de combustible fósil (en este caso carbón), aunque el mismo había escrito sobre el rol de los motores de vapor en la agricultura como máquinas trilladoras en su trabajo “El motor de vapor”. Además “la energía usada por el metabolismo humano tampoco se empleó en el lado del input”, únicamente “el trabajo hecho directamente” ni tampoco “la respiración vegetal”. El input solar tampoco se incluye (como se ve en la tabla, algo que en el desarrollo de los estudios energéticos de los 60-70 si se haría a través de conceptos como el de emergía). Finalmente, tampoco consideró Podolinsky “que no todos los inputs y outputs energéticos en agricultura se pueden medir simplemente en energía embebida en un producto por que los productos naturales son mucho más complejos que esto” (Foster, pp. 40). Hay más supuestos como por ejemplo cuando asume que la combustión de madera es equivalente para toda la madera y también equivalente con la combustión de pastos sembrados y de trigo, algo poco creíble que afecta el output de la TRE
.
A continuación, Foster afirma algo con lo que estoy muy de acuerdo. Aunque los cálculos tengan supuestos poco creíbles se asienta una base para entender la agricultura y por ende la sociedad en términos no únicamente de precios sino en términos de magnitudes físicas y este es el gran mérito de Podolinsky. De hecho, una cuestión a destacar es que Podolinsky no calculó la TRE, sino que se fijó en la productividad por hectárea y lo relacionó con el incremento poblacional de Francia. De hecho, esto es fundamental para poder decisiones pues las restricciones de tipo demográfico y espacial (y otras) son tan importantes como las energéticas, algo que el reduccionismo de la TRE no tolera. Podoslinsky se dio cuento de esto al fijarse en la productividad por hectárea, algo que parece que no es el caso de Charles Hall cuando intenta llevar la TRE como principio supremo de los sistemas biológicos en el apartado 6.6 Energy Return on Investment as the Means of Obtaining Darwinian fitness de su último libro publicado en 2017: Energy Return on Investment: A Unifying principle of Biology, Economics and Sustainability. En él afirma:

“Definir la capacidad de adaptación en términos energéticos […] incorpora el rol central de la energía en dos características universales de los seres vivos: el potencial para el crecimiento poblacional exponencial y la evolución por selección natural. Cada uno de estos procesos combina ecología y evolución, y juntos forman la dinámica Darwiniana-Maltusiana. Las plantas y los animales están sujetos a fuertes presiones selectivas para “hacer lo correcto”. Cada vez está más claro que “los más aptos” son los que energéticamente tienen las morfologías, fisiologías y comportamientos que aseguran que cualquier actividad en la que inviertan debe ganar más energía de la que cuesta, y que más allá de ello sea de un retorno neto energético mayor al de otras actividades alternativas o sus competidores. Esta es “la ley energética de hierro” introducida en el pasado capítulo (Hall, pp. 66, 2017).


La TRE exige de hecho traducir todos los inputs y outputs en valores energéticos y que estos se reduzcan a un mero ratio input-output adimensional, a espacial y atemporal y por tanto descontextualizado de los procesos que tienen lugar en el mundo real. De hecho hay alternativas para hacerlo mejor (el análisis MuSIASEM, aquí en una versión que se ha usado hasta hace poco). 

3. Aplicación

Una búsqueda rápida sobre el número de artículos que usan la palabra EROI muestra más de 300 resultados en Web of Science, una de las bases de datos más rigurosas del panorama académico. Los resultados se disparan si lo hacemos en Google Scholar, el buscador académico de Google pues este tiene menos restricciones en su búsqueda. Dos de los documentos más importantes para entender bien como se operacionaliza el EROI (o TRE) están en el protocolo que Hall y otros desarrollaron en 2011 en el artículo Order from Chaos: A Preliminary Protocol for Determining the EROI of Fuels y que está resumido en su último libro de la siguiente forma (en inglés):






A modo de resumen, los pasos consisten en:

1) Definir bien los objetivos del análisis para determinar su escala,
2) Crear un diagrama de flujos energéticos (basados en los trabajos de Odum y otros ecologistas energéticos, es decir una representación gráfica) basada en los límites del sistema (boundaries en inglés),
3) Identificar los inputs y outputs que determinarán la ratio de la TRE,
4)Convertir los flujos monetarios a energéticos (cosa muy difícil y sobre la que no hay consenso de como hacer como reconoce el mismo Hall en su último libro),
5) Hacer el cálculo e identificar que tipo de EROI se usa. En la figura de arriba se muestran los distintos EROIS según si se decide ampliar o no los “límites” del sistema en cuestión y que Hall llama standard (si incluye costes directos e indirectos), point of use (si sincluye los primeros costos energétcos más los necesarios para entregar la energía al punto de uso final) y el extended que incluye los del point of use más la energía necesaria para usar la energía (en este caso para mantener la infraestructura). Una explicación ampliada de esto se encuentra en el libro Energy and the Wealth of Nations en su capítulo 14.
6) Cálculo y hacer un análisis de sensibilidad (sensitivity analysis) de las incertidumbres (es decir modificar parámetros para ver cómo responde la TRE).
7) Hacer las correcciones de calidad oportunas (se refiere fundamentalmente a la electricidad).


El análisis más completo jamás hecho aplicando la TRE y con datos bottom up (de abajo arriba y por tanto medidos en gran medida en el mundo real y no bajo supuestos o datos secundarios) fue el que hicieron Charles Hall y Pedro Pietro en 2013 para la industria fotovoltaica en España. Algunos de los supuestos que se utilizan me parecen discutibles (como el de las conversiones que hacen de dinero a energía, por ejemplo, que se asumen homogéneos a lo largo del tiempo del análisis) aunque en este artículo no quiero tratar aspectos y supuestos numéricos sino de tipo conceptual.

El año pasado estuvimos intentando calcular la TRE de una planta de transformación de desechos a energía para Suecia (espero en un futuro artículo presentar nuestro análisis) y la cantidad de supuestos que hay que hacer para todo el análisis, especialmente si es una planta con un ciclo de vida no terminado, es tremenda además de que en muchos casos algunos datos o eran confidenciales o no estaban ni tan siquiera monitorizados.

Esto va más allá de la crítica a la TRE. Las incertidumbres están ahí si se quiere usar la ratio para evaluar el inevitable despliegue de las renovables y por tanto hay que ser cauteloso y hacer muy claros los supuestos que se usan, cosa que ningún estudio (ni tan siquiera el de Prieto y Hall) de TRE ha hecho de forma clara (al menos a mi conocimiento) y exige permanentes revisiones porque las tecnologías y materiales usados avanzan. Además, es evidente que los estudios actuales basados en un punto de vista biofísico y energético no reciben la atención ni los recursos que se merecen y me hace pensar en que intereses en que no se monitoricen ciertas cosas, en otros casos la información es privada y en otros se miente. Más allá de estas aclaraciones pasemos ahora a la crítica conceptual de la TRE.

4. Los problemas conceptuales de la TRE: crítica

Entremos pues de lleno a analizar por qué considero a la TRE como un indicador únicamente útil de forma cualitativa y para introducir a un iniciado en el concepto de la importancia de la energía, pero no para análisis que sirvan para determinar si algo es viable o no tecnológicamente. En análisis reduccionistas y basados en un individuo o en una comunidad biológica la TRE es intuitiva y hasta cierto punto útil. Charles Hall puso en una de sus charlas como ejemplo la TRE de un pez y Pedro Pietro lo ha hecho de las gacelas en más de una ocasión. Si progresivamente se ingieren menos calorías de las que se invierten en el mantenimiento de su metabolismo (respiración, sueño, actividades diarias), de su reproducción y de la inversión en más energía (alimentación) en algún momento el individuo se deteriora estructural y funcionalmente y acaba muriendo. En sistemas metabólicos complejos como el nuestro, en el que hay una complejidad de formas energéticas y en el que hay que distinguir entre fuentes primarias, vectores energéticos, usos finales y en las que además todo esto se retroalimenta en el sistema, no tiene sentido hablar de TRE, es un burdo análisis reduccionista de nula utilidad y rigurosidad para discutir escenarios de sostenibilidad energética. Su aparente simplicidad de hecho ha llamado la atención de economistas como Steve Keen que lo han intentado incorporar en sus modelos sin darse cuenta de los problemas que supone.

En un reciente artículo (ver aquí el abstract) del pasado 20 de diciembre publicado en Science Direct por Charles A.S Hall, el científico se preguntaba si la TRE será el principal determinante del futuro económico de la humanidad, contraponiendo la visión economicista con la del científico de ciencias naturales. En el artículo Hall da respuesta a 8 críticas que considera típicas en los economistas que van desde una relativización de la importancia que tienen los costes energéticos, de que lo que importa es el coste, de que los precios bajos indican que el EROI no es una buena medida o que las señales de precios y el desarrollo tecnológico serán suficientes para compensar los problemas de la escasez de fuentes de energía primarias fósiles. Hall responde a estos problemas de forma convincente (algo que ha tratado Antonio Turiel en TheOilcrash), aunque neglije críticas más profundas de autores que atacan directamente el concepto.

Analicemos ahora los principales problemas de la TRE:

Problema 1) Los límites en la definición de los inputs (denominador de la ratio)

En primer lugar, tenemos lo que se conoce como el problema de la truncación. El protocolo de Hall y su aplicación como demuestra la figura de la extracción de petróleo presentada anteriormente no especifica qué criterios tiene que haber para poner un límite a la inclusión de la energía embebida en dichos procesos ¿No se debería incluir también la energía utilizada en la construcción y mantenimiento de las máquinas que construyen la infraestructura del petróleo? Como los sistemas socioecológicos tienen un metabolismo en el que todo depende de todo se puede llegar a una regresión infinita (Giampietro, Mayumi y Sorman, pp 140). La solución a esto pasa por representar el sistema en cuestión como un sistema auto catalítico circular y no lineal en el que se haga distinción entre los sectores hipercíclicos que generan un excedente de energía y materiales que luego serán usados en la parte disipativa (producción y consumo final). De esta forma se puede caracterizar un sistema como un sistema en el que evaluar que pasa si cambia uno u otro supuesto de forma mucho más gráfica y entendedora.

Problema 2) El tamaño de la inversión inicial y su retorno

Otro problema añadido es el de la escala requerida para la inversión inicial y el retorno asociado que no nos da información sobre el tamaño de los flujos energéticos. El antropólogo Rappaport obtuvo valores de 15:1 para sociedades tribales de 200 personas en Nueva Guinea mientras que un valor Hall y Klitgaard creen que se necesitaría un retorno de entre 5:1-10:1 para “mantener algo remotamente parecido a una civilización” (Hall & Klitgaard, 2012, p. 319). ¿Debemos llegar a la conclusión de que la sociedad tribal está en una situación de mayor sostenibilidad o mayor calidad de vida que la industrial global? En absoluto. La cantidad de población, el desarrollo tecnológico y las habilidades de la tribu en Nueva Guinea no les permite hacer una inversión energética requerida para sostener niveles de uso de materiales y energía y por tanto de mayor complejidad y no puede competir en potencia (uso de energía por unidad de tiempo) con otras sociedades.

Problema 3) La no distinción entre restricciones externas e internas

Además, tampoco nos dice nada el número de si una es más sostenible que la otra puesto que para eso hay que abrir la caja negra del metabolismo social y entender las fuentes de energía primaria no equivalentes (petróleo, carbón, uranio, sol, aire…), su transformación por vectores energéticos no equivalentes (humanos, animales o máquinas) en otros vectores energéticos y el uso final de éstos en los distintos compartimientos que expresan las distintas funciones dentro de la estructura social (transporte, industria, alimentación, servicios, educación…) que surgen en niveles jerárquicos distintos (el requerimiento bruto de energía vs. la producción neta de vectores energético vs. Los requerimentos energéticos en distintos compartimentos). Cada flujo de energía tiene además asociado una capacidad de potencia, una dimensión espacial (espacio que ocupa) y una de trabajo asociado (las restricciones internas). Sin una clara distinción entre las restricciones externas (fuentes primarias) en relación con las internas del sistema analizado no es posible tener una radiografía coherente del sistema en sí. De hecho para entender las restricciones internas hay que entender la estructura demográfica e institucional del sistema en cuestión, algo que a mi juicio todavía queda por integrar en la metodología MuSIASEM de forma más clara.

Para esto es necesario la construcción de gramáticas multi-propósito y el uso de vectores y matrices con una definición clara de las fuentes primarias, los vectores energéticos y los usos finales (con sus respectivas pérdidas) a partir de vectores en los que se incluyan no solo los flujos de energía sino también los requerimientos en horas de trabajo, tierra y la capacidad de potencia (aunque se pueden añadir otros parámetros) que tienen que cuadrar con los límites espaciales, demográficos y tecnológicos. Esto es posible hacerlo únicamente con una visión multi-escala y multi-nivel de forma cuantitativa y usando sistemas de información geográfica para determinar restricciones espaciales (más sobre esto en un próximo artículo).

Problema 4) El tiempo de recuperación de la inversión energética por el lado del output

De nada sirve tener altas TRES si la inversión inicial requerida es tan elevada que la energía devuelta a la sociedad solo es útil pasado mucho tiempo o si esta es intermitente (como en el caso de las renovables). Esta es una cuestión que solo se puede analizar mediante un análisis temporal con estimaciones a futuro que son inciertas con lo que se requieren escenarios sociometabólicos y no una reducción a una ratio. Un contra-argumento puede estar en que autores que han utilizado también usan otros indicadores como el pay-back energético y el análisis de sensibilidad del que habla Hall y que se aplica en su estudio con Pietro en 2013 Considero que esto es también insuficiente puesto que no deja de ser otro reduccionismo a un número que nos dice cuanto tardamos en recuperar la inversión pero no una descripción pertinente de los procesos internos y restricciones a estos en el metabolismo social de un sistema socioecológico que puedan ser discutidos de forma clara y sistémica.

Problema 5) El problema de la calidad

Cabe comentar que en el lado de los inputs se mezclan conceptos energéticos no equivalentes, de distinta calidad y utilidad:

-          Vectores energéticos de diferentes tipos (pensemos en por ejemplo una planta en la que se requiere electricidad para el alumbrado, calor para la acción de turbinas o trabajo mecánico alimentado por combustibles líquidos para reparar maquinaria o transportar objectos y personas de un lado a otro) con una serie de fuentes primarias no equivalentes (biocombustibles líquidos, carbón para la combustión en las turbinas, petróleo para la combustión de las máquinas para transporte).

-          Estos vectores energéticos y fuentes primarias están asociados a unos requerimientos en la capacidad de potencia, horas trabajadas y tierra que deben hacer posible su puesta en marcha y esto solo es comprobable a escala local, analizando un proceso en sí.

Para poder solventar este problema no nos queda más remedio que, como he comentado arriba, representar nuestro sistema sociometabólico como un conjunto de relaciones a distintos niveles y de forma integrada con una gramática coherente que enlace el sector hipercíclico que mantiene al sistema fuera del equilibrio termodinámico y el sector disipativo que utiliza la energía y materiales para expresar las distintas funciones requeridas por la sociedad en sí en un proceso de coordinación (en el próximo artículo explicaré como podemos hacer eso pues es complejo a nivel teórico aunque fácil a nivel matemático). 

Problema 6) Viola las leyes de la termodinámica

Al no ofrecer una distinción semántica clara entre fuentes primarias, vectores energéticos y usos finales y mezclarlos se da la impresión de que se puede crear energía de la nada. ¿Significa una ratio de 14:1 que hemos obtenido 14 unidades de dónde había 1? Una vez más es necesaria una representación gramatical y gráfica en la que los flujos estén bien relacionados entre estas tres partes del metabolismo social.

Problema 7) El feedback de los impactos ecológicos en la TRE

Este es un problema que se ha comentado alguna vez y ha sido reconocido sino me equivoco por los propios Charles Hall y Pedro Pietro. Los notables impactos de la extracción de fósiles o los posibles cambios en la circulación atmosférica de una implantación de molinos eólicos a gran escala o el impacto de los residuos de las centrales nucleares, muchos de ellos ocultos o que se pueden manifestar a más largo plazo obligan a la sociedad a invertir más recursos en “limpiar” toda esta contaminación y por tanto esto contribuye a que si no se tiene en cuenta se está sobreestimando el retorno energético como algo útil.

Este problema se puede solventar a partir de matrices y de un sistema de representación entre la visión interna del sistema y como interactúa con el exterior, lo cual variará en función de las elecciones pre-analíticas del científico y los supuestos que se tomen.

Problema 8) La agregación de categoría semánticas no equivalentes en valores energéticos

De nada sirve tener la energía disponible suficiente para mantener un determinado perfil metabólico si no existen los materiales o el agua suficiente para operar el sistema en sí. A nadie se le ocurre decir que una proteína es sustituible por una caloría. Los dos son imprescindibles y es el factor más limitante (parafraseando a Liebig) el que determinará la sostenibilidad del sistema en cuestión. La transformación de valores monetarios a energéticos supone también muchos problemas.

Problema 9) Reduccionismo normativo al darwnismo

Esta crítica es una de tipo más filosófico y que se me ha ocurrido a raíz de las ideas de Carlos de Castro quien entiende a la biosfera como un super-organismo que se auto-regula en el cual no tiene sentido hablar de competencia exclusivamente, especialmente en los saltos evolutivos en la complejidad de los sistemas biológicos. En el último libro de Charles Hall, éste parece querer operacionalizar los principios derivados de la TRE a lo que Darwin tomó de Spencer como lucha por la supervivencia del más apto” y luego Boltzmann o Schröedinger acabaron definiendo como “lucha por la energía disponible o negentropía”.

Hall apunta a que los organismos acaban siendo seleccionados en base a dos parámetros que se oponen, el de la maximización de la cantidad de energía por unidad de tiempo (la potencia) y el de la eficiencia en la obtención de esa energía y su retorno. Odum demostró en los 50 para muchos casos que extraer energía de forma muy rápida es altamente ineficiente (por ejemplo, no sale a cuenta cortar un árbol con una motosierra a una alta presión sino a una adecuada). Pensemos en que la mayoría de plantas operan por debajo del 1% de eficiencia.

No me parece adecuado plantear la cuestión como una lucha por el más fuerte cuando hay clara evidencia que los grandes saltos evolutivos se han dado por simbiosis y cooperación. Como apunta Carlos de Castro ¿Tiene sentido decir que las células compiten entre sí para formar organismos pluricelulares? ¿No es posibles que haya una jerarquía de sistemas biológicos anidados que trabajen para Gaia y se seleccionen aquellos que no la parasiten?

En un momento del libro Charles se pregunta si la idea de TRE y Maximum Power Principle se puede n aplicar al éxito de ciertas naciones sobre otras, dejando de lado que esta superioridad nos está llevando a una lucha desenfrenada por los recursos y a la completa destrucción de los ecosistemas en la llamada 6 extinción.

Creo que falta una teoría completa sobre la complejización de las especies en su sentido evolutivo y si parece que hay una tendencia a disipar mayor energía y cómo se da. Soy de la opinión que tiene más sentido plantearlo de la siguiente forma:

"Un organismo o especia tendirá a un óptimo de extracción de energía determinado por lo eficiente que sea y la rapidez en que lo haga en relación a su estructura y sus funciones siempre y cuando respete las múltiples restricciones biofísicas no equivalentes (termodinámicas, de disponibilidad de materiales, espaciales, demográficas...) de manera que no parasiten la biosfera en su conjunto a la vez que permitan su propia sostenibilidad"

3.    Conclusión:


Antes de proponer medidas para la transición energética debemos tener un mejor entendimiento del metabolismo social de las sociedades antes de negar cualquier posibilidad de que las renovables puedan ofrecer unos estándares de vida parecidos a los actuales o de que es viable decrecer un 70-80% sin matar al paciente, como algunos proponen. Para todo ello lo primero que habría que hacer es demandar un mayor apoyo a la monitorización de datos y a hacer un marco teórico (MuSIASEM 2.0 es un punto de partida muy bueno para una rigurosa contabilidad energética) que permita tener estadísticas fiables para tomar decisiones no basadas en el wishfull thinking, algo que la TRE me temo no ofrece y por tanto su utilidad se reduce, a mi juicio, a una mera “advertencia” y un ejercicio cualitativo. 

2 comentarios:

  1. Leído detenidamente el artículo debo decir que me parece excelente. Y como bien comienza diciendo: el diablo está en los detalles.
    Quizá eche en falta(para complicar mas las cosas, o no) que se incida aún mas en que la TRE es un concepto dinámico, que ha cambiado a lo largo del tiempo y seguirá cambiando para bien y para mal. Así, aunque la eficiencia energética está constreñida a límites muy rígidos y apenas nos deja margen conforme nos acercamos al 100%, la TRE sin embargo nos provee de amplios márgenes de actuación ya sea eliminando procesos, solapándolos, haciéndolos mas cortos(como el transporte) sustituyéndolos por otros(servicios que antes prestaba la biodiversidad), etc
    Estoy pensando concretamente en la TRE alimentaria pues aplicando el principio del mínimo es la energía de la que no podemos prescindir, al menos mientras queramos seguir siendo seres vivos.

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  2. Saludos. A continuación les presento una propuesta relacionada con el tema del bienvivir , la cual espero les sea de utilidad:
    UNA CIUDAD PARA SALVAR AL MUNDO
    A pesar de la elevada calidad de vida que han logrado alcanzar algunas de las llamadas naciones desarrolladas, lo cierto es que el mundo, considerado como un conjunto de países ubicados en una biosfera frágil y geográficamente limitada, está amenazado de extinción por causa de los conflictos humanos y la depredación del medio ambiente.
    No obstante las buenas e importantísimas acciones tomadas por grupos e individualidades en pro de un mundo mejor, el deterioro a todo nivel continúa aumentando peligrosamente.
    Después de más de treinta años dedicados a estos asuntos, y por aquello de que “una imagen vale más que mil palabras” se nos ha ocurrido como una idea novedosa, el diseño de una ciudad modelo que posea todas las características de infraestructura y organización correspondientes a la sociedad pacífica y sostenible que deseamos para nosotros y nuestros descendientes, y cuya presentación en forma de maquetas, series animadas, largometrajes, video juegos y parques temáticos a escala real, serviría de modelo a seguir para generar los cambios necesarios.
    El prototipo que presentamos posee algunas características que se oponen, a veces en forma radical, a los usos y costumbres religiosos, económicos, políticos y educativos que se han transmitido de generación en generación, pero que son los causantes de la problemática mencionada, por lo que deben ser transformados.
    Si te interesa conocer este proyecto, o incluso participar en él, te invitamos a visitar nuestro sitio web https://elmundofelizdelfuturo.blogspot.com/ (escrito en español y en inglés), donde estamos trabajando en ese sentido.

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