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martes, 25 de octubre de 2016

Trepando la escalera de la conciencia

El siguiente artículo es una traducción, con permiso, de “Climbing The Ladder of Awareness”, por Paul Chefurka, activista canadiense por la sostenibilidad y el desarrollo personal. Además de la traducción ofrezco una reflexión final sobre el texto.
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Cuando se trata de nuestro entendimiento sobre la crisis global que se está desarrollando, cada uno de nosotros parece encajar en un gradiente de conciencia que puede dividirse en cinco etapas:

  1. Totalmente dormido. En esta etapa no parece que haya problemas fundamentales, tan solo algunos defectos de organización humana, comportamiento y moralidad que pueden solucionarse con la adecuada elaboración de normas. La gente en esta etapa tiende a vivir sus vidas felizmente, con arrebatos ocasionales de indagación en fechas electorales o cuando toca hacer informes trimestrales corporativos.
  2. Conciencia de un problema fundamental. Ya sea el cambio climático, superpoblación, pico del petróleo, polución química, sobreexplotación pesquera, pérdida de biodiversidad, corporativismo, inestabilidad económica o injusticia sociopolítica, un problema parece absorber toda su atención. La gente en esta fase tiende a transformarse en ardientes activistas de la causa de su elección. Tienden a ser muy expresivos sobre su problema personal y ciegos a los otros.
  3. Conciencia de muchos problemas. A medida que uno recaba datos de diferentes campos, la conciencia sobre la complejidad del problema empieza a crecer. En este punto la persona se preocupa sobre la priorización de problemas en términos de inmediatez y de grado de impacto. La gente en esta fase puede ser reluctante a reconocer nuevos problemas - por ejemplo, alguien comprometido a luchar por la justicia social y contra el cambio climático puede no reconocer el problema del agotamiento de los recursos. Pueden sentir que el espacio de problemas es lo bastante complejo, y que añadir nuevas preocupaciones puede diluir el esfuerzo que se necesita para solventar el problema de “alta prioridad”.
  4. Conciencia de la interconexión entre los muchos problemas. La comprensión que una solución en un ámbito puede empeorar un problema en otro marca el inicio de un pensamiento sistémico a gran escala. También indica la transición de pensar de la situación en términos de un “conjunto de problemas” a pensar en términos de “situación ineludible”. En este punto la posibilidad de que puede no haber solución empieza a aparecer. Las personas que llegan a este nivel empiezan a retraerse en círculos herméticos de individuos con mentalidad parecida para intercambiar discernimientos y profundizar su entendimiento de lo que está sucediendo. Estos círculos son necesariamente pequeños, tanto porque el diálogo personal es esencial para esta profundidad de exploración, como porque no hay demasiada gente que haya llegado a este nivel de entendimiento.
  5. Conciencia de que la situación ineludible abarca todos los aspectos de la vida. Esto incluye todo lo que hacemos, cómo lo hacemos, nuestras relaciones con los demás, así como el trato del resto de la biosfera y del planeta físico. Con esta realización, las compuertas se abren y no hay problema exento de consideración o aceptación. Se ve a través del mismo concepto de “solución” y se pone de lado como un malgaste de esfuerzo.

¿Despiertos o dormidos?

Para aquellos que llegan a la Fase 5 hay un riesgo real que se inicie una depresión. Después de todo, en nuestras vidas aprendemos que la esperanza para el mañana subyace en nuestra habilidad para solucionar los problemas de hoy. Cuando ninguna cantidad de inteligencia humana parece capaz de solucionar nuestra situación ineludible, la posibilidad de esperanza puede desvanecerse como la luz de una vela para ser reemplazada por la angustiosa oscuridad de la desesperanza.

Cómo lidiar con la desesperanza es, por supuesto, algo totalmente personal, pero parece que hay dos rutas generales que se suelen tomar para reconciliarse con la situación. No son mutuamente excluyentes, y la mayoría operan con una mezcla de ambas. Se identifican como tendencias generales, porque hay gente que parece atraída más hacia una que hacia la otra. Las denomino el “camino exterior” y el “camino interior”.

Si uno está inclinado a elegir el “camino exterior”, las preocupaciones sobre la adaptación y la resiliencia local adquieren preponderancia, como ejemplifican la Red de Transición y el Movimiento de Permacultura. Para aquellos en el camino exterior, el desarrollo de comunidades y las iniciativas de sostenibilidad locales tendrán un gran atractivo. Sin embargo, los partidos políticos organizados parecen ser menos interesantes para las personas en esta fase. Quizá se considera la política como parte del problema, o quizá se ve como una pérdida de esfuerzo cuando la acción real tendrá lugar a nivel local.

Si uno no está inclinado a elegir el camino exterior, ya sea por temperamento o circunstancia, el camino interior ofrece su propio conjunto de atractivos.

Elegir el camino interior implica volver a enmarcarlo todo en términos de conciencia, conciencia de sí mismo y / o alguna forma de percepción trascendente. Para alguien en este camino se ve como un intento de manifestar el mensaje de Gandhi, "Conviértete en el cambio que deseas ver en el mundo", al nivel más profundamente personal. Este mensaje se expresa de manera similar en el antiguo dicho hermético, "Como es arriba, es abajo". O en un lenguaje sencillo, "Para curar el mundo, empieza por curarte a ti mismo."

Sin embargo, el camino interior no implica un "refugio en la religión". La mayoría de las personas que he conocido que han elegido un camino interior tienen tan poco uso para la religión tradicional como sus homólogos en el camino exterior tienen de la política tradicional. La religión organizada es generalmente vista como parte de la situación en lugar de una respuesta válida a la misma. Los que han llegado a este punto no tienen interés en ocultar o de aliviar la dolorosa verdad, sino que desean crear un contexto personal coherente para él. La espiritualidad personal de uno u otro tipo a menudo funciona para éste propósito, pero la religión organizada rara vez lo hace.

Vale la pena mencionar que también existe la posibilidad de una seria dificultad personal en este punto. Si alguien no puede elegir un camino exterior por cualquier razón, y es también resistente a la idea de crecimiento interior o la espiritualidad como una respuesta a la crisis del planeta entero, entonces pueden estar en un verdadero aprieto. Hay pocas salidas fuera de esta desesperación profunda. Si uno se queda atascado aquí por un largo período de tiempo, la vida puede empezar a parecer muy sombría, y la violencia contra el mundo o contra uno mismo puede comenzar comienzan a parecer una opción razonable. Por favor, manténgase atento sobre su propio progreso, y si se encuentra con otra persona que pueda estar en este estado, por favor ofrezca apoyo.

Por mis observaciones, cada etapa sucesiva contiene aproximadamente una décima parte de la población anterior. Así, mientras que tal vez el 90% de la humanidad está en la etapa 1, a menos de una persona de cada diez mil será en la etapa 5 (y ninguno de ellos sean probablemente políticos). El número de los que han elegido el camino interior en la Etapa 5 también parece ser un orden de magnitud menor que el número de los que están en el camino exterior.

Disfrutando la fase 5


Da la casualidad que elegí un camino interior como respuesta a una conciencia Etapa 5. Funciona bien para mí, pero para navegar este inminente (transición, cambio, metamorfosis - llame como se quiera), se requiere de todos nosotros - no importa el camino elegido - cooperar en la toma de decisiones acertadas en momentos difíciles.


Mis mejores deseos para un viaje largo, emocionante y gratificante.

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Reflexiones del traductor
La categorización es siempre un tema conflictivo, puesto que se impone un marco cognitivo que puede ser más o menos acertado. Ciertamente la aceptación o no del marco es una decisión individual, que debe encajar con el entramado de creencias previas. Si por ejemplo alguien no está convencido de la gravedad de la situación planetaria, entonces de poco sirve hablarle de marcos conceptuales que incluyen cómo afrontarla. Paralelamente, alguien ofuscado con las tramas políticas no sabrá cómo interpretar movimientos apolíticos. Parece ser entonces que un diálogo profundo es sólo posible entre personas que se encuentran en marcos conceptuales parecidos.


Si algo puede mostrar este artículo es cómo ha evolucionado una persona en particular. Cada cual podríamos escribir una versión diferente y no por ello sería menos válida. Sin embargo es símbolo inequívoco del avance en cualquier campo la progresiva reducción del ámbito social. La apreciación personal que se siente al conectar con un par es una rareza y un motivo de alegría, y la validación de la opción escogida sirve de motivación para seguir.


De esa alegría de haber pasado por la oscuridad y haber salido de ella también surge un deseo de que otros tengan éxito en su travesía. A veces lo único que se puede hacer es escuchar. Siguiendo la terminología del artículo sólo escuchando a una persona que se encuentra en fase 1 y permitiéndole expresarse libremente ya estamos propiciando un cambio, pues lo que más suele valorarse es esa libertad que nos ofrece el otro para llegar a ser. Escuchar muchas veces implica leer entre líneas, simular, empatizar, tender la mano. Es por lo tanto una actividad compleja, que también puede mejorarse con el tiempo.


Si el artículo me ha parecido lo suficientemente interesante para traducirlo, no es tanto por la validez o no de las etapas mencionadas, si no por el trasfondo que lo acompaña, de posiblemente llegar un paso más allá, de la autoinflingida soledad, del compromiso adquirido con el prójimo, de la inevitabilidad de ciertos eventos, y de la limitación del individuo. Son éstos quizás temas antiguos, pero no por ello menos interesante ver diferentes aproximaciones, colores en el espectro del ser.

1 comentario:

  1. El Hombre necesita en este siglo dar respuesta a dos viejas preguntas: ¿Cuántos queremos ser y de qué manera queremos vivir?
    Esta decisión a de hacerse de forma mucho más responsable, puesto que afecta al resto de seres con quien comparte sitio.
    La no toma de decisiones importantes suele explicarse por falta de madurez o incapacidad de asunción de responsabilidad, entonces suele ser bueno dejar que otros decidan. Tal vez, el fracaso en el siglo pasado de la economía planificada se deba a esta falta de madurez.
    Si dejamos que alguien o algo decida por nosotros (pongamos la naturaleza), entonces no ha de extrañarnos que dejemos de ser el objetivo prioritario de la decisión.
    Dejar de vernos como objetivo prioritario tal vez sea una forma de empezar a madurar.

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