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lunes, 18 de mayo de 2015

Plum Village: cultivando el buenvivir en el día a día

"Cuando una persona te hace sufrir, es porque en su interior esta persona está sufriendo y este sufrimiento se está esparciendo. Esta persona no necesita un castigo, necesita ayuda" - Thich Nhat Hanh

"Buscar la paz es como buscar una tortuga con bigote: no vas a encontrarla. Pero cuando tu corazón está listo la paz vendrá a buscarte a ti" - Ajahn Chah

Foto: Torre de la campana en el centro de plena conciencia Plum Village. Por Alex Anderson
Este invierno lo pasé en un centro de prácticas de plena conciencia (en inglés: "mindfulness") llamado Plum Village. Se juntaron varios motivos: primero, un descontento con la vida cotidiana, segundo, el desasosiego que se siente al ver el viejo mundo derrumbarse, y finalmente buscaba también la fórmula para combinar colectivismo con individualismo. Mis pasos me llevaron inicialmente a varias comunidades ecológicas y de transformación social que encontré a través de Global Ecovillage Network, la red de ecoaldeas europea. Sin embargo, pronto me di cuenta que aquellos lugares que visitaba también presentaban problemas que a largo plazo podrían disolver la comunidad. En realidad, todo sistema complejo lleva el germen de la destrucción en su creación, pero ¿cuál es la comunidad que puede sobrevivir mejor al cambio constante de circunstancias y de componentes?

Una comunidad es un organismo vivo

En realidad cualquier comunidad actúa como un organismo en donde los individuos forman un cuerpo que interactúa con otras comunidades-organismo. Los procesos de crecimiento, división, multiplicación, etc. aunque similares a los de los organismos multicelulares se diferencian en el grado de complejidad emergente por los distintos procesos que aparecen en la interacción entre individuos. O dicho de otro modo, la comunidad resultante no es otra que la interacción entre individuos. Por lo tanto, la comunidad con un mejor bienvivir será aquella en la que las relaciones entre individuos son óptimas.

Este argumento, que a simple vista parece una obviedad, se transforma en un problema complejo cuando se observa la composición social de las comunidades de transformación social. En general este tipo de comunidades atraen a individuos con un gran sentido de la individualidad y aprecio por su propio modo de hacer las cosas aunque entre en contradicción con la sociedad en la que se han criado. Es por eso que la creación de una comunidad por personas que quieren vivir "independientemente" deriva en luchas internas puesto que la vida completamente autónoma no existe, siempre va a existir una fricción entre el individuo y el colectivo, ya sea este más cercano o lejano.

Con el tiempo las relaciones entre individuo-colectivo se degradan, y eso a su vez hace que las relaciones individuo-individuo empeoren, hasta que finalmente la comunidad desaparece y vuelta a empezar. Pero, ¿qué puede hacer un individuo para detener el proceso? ¿Cómo deberían concebirse las relaciones individuo-individuo y individuo-colectivo para alcanzar un punto óptimo?

La plena conciencia tiene efectos emergentes

Con todas estas preguntas en la cabeza me fui a Plum Village para observar qué conlleva la práctica de la plena conciencia (o "atención consciente", "atención plena", o "mindfulness") y qué efectos tiene a nivel sistémico. En primer lugar conviene aclarar que aunque el centro Plum Village deriva de la tradición budista Zen-Theravada de Vietnam, el maestro que la fundó, Thich Nhat Hanh, lo hizo desde una perspectiva occidental menos tradicionalista y más centrada en aspectos prácticos.

La atención consciente consiste en la toma de conciencia de los pensamientos, acciones y motivaciones de uno mismo. Es decir, el individuo se convierte en observador de sus propias acciones desde una perspectiva distanciada, sin quedar atrapado en los procesos internos. Se fundamenta en la observación consciente de la respiración (observar el proceso de respiración sin controlarlo) y continua hasta estadios más avanzados en donde el individuo no es presa de procesos que necesitan de más de un individuo, como puedan ser discusiones acaloradas, pánico colectivo, desánimo colectivo, etc. Es una práctica sencilla, pero pronto se ven los efectos emergentes.

Gracias a la atención plena es posible crear espacios de expresión colectiva más sanos para el individuo. La relación entre individuos se centra en la compresión mutua, y la carga reside en uno mismo. Aclaro esto para aquellos que piensan que sin dos que quieren no hay entendimiento, puesto que el entendimiento puede ser asimétrico y es suficiente para establecer un marco de transformación. A más personas practicando plena consciencia mayores efectos sistémicos emergen en el colectivo, la probabilidad de una buena relación individuo-individuo aumenta exponencialmente y la relación individuo-colectivo mejora aplicando la misma empatía trabajada a nivel individual hacia el colectivo. El colectivo así se convierte en un ser que requiere amor, entendimiento, y cuidado para que siga operando con normalidad por el beneficio de todos los individuos que lo componen.

Plum Village, la plena conciencia en acción

En el centro de meditación y plena conciencia de Plum Village es donde mejor  se pueden observar qué prácticas se pueden realizar a nivel individual y colectivo, además de los efectos que tienen a nivel global. En primer lugar allí se entiende la meditación como una práctica a nivel individual para mejorar las habilidades mentales necesarias durante el día a día. Meditar es como ir al gimnasio para entrenar la mente, luego las habilidades ganadas se utilizan a la hora de conversar, escuchar, o trabajar. Las habilidades mentales que se trabajan son principalmente la observación del proceso de respiración (para acostumbrarse), la observación de las sensaciones del cuerpo (evita somatizar), la observación de las emociones (para conseguir una mayor calma), y la observación de las construcciones mentales (para conseguir un mayor contacto con la realidad).

Luego, hay otras prácticas como el paseo consciente en grupo, que simplemente consiste en pasear en silencio con un grupo de personas. El silencio permite observar mejor como uno se convierte en parte de un todo y como este todo va mutando constantemente. A mi una práctica que me gustó bastante es lo que allí llaman "watering flowers" (regar las flores), que consiste en destacar delante de un grupo las cualidades de una persona. Esto permite que si alguien ha tenido una mala experiencia con una persona que no se convierta en la única información sobre esa persona, si no que se aprenda a descubrir los aspectos positivos de cada componente del grupo.

En temas de alimentación la dieta es vegana, pero más importante todavía es el cómo se come. El desayuno es en silencio, y la comida de mediodía es durante 20min en silencio. Uno no tiene porque hablar y comer simultáneamente, se puede apreciar la compañía mientras se observa como el apetito desaparece a medida que se va comiendo. Esto ayuda no sólo a controlar mejor los impulsos de glotonería, también mejora el aprecio por la compañía aunque esta sea silenciosa.

Finalmente, a la hora de hablar en grupo se respeta el turno de palabra y las limitaciones del colectivo con el tiempo. Se intenta hablar sólo desde la experiencia personal, el "ésto debería ser así", se remplaza por un "ésto me gustaría que fuese así". No hay nada correcto, ni incorrecto, simplemente opiniones diferentes sobre las que es posible construir un entendimiento. A veces no es posible, y en esos casos se designan a personas capacitadas en ese campo para que decidan.


Fuera de Plum Village

El volver a la vida cotidiana puede suponer un duro revés por lo que supone. De repente desaparecen los espacios de expresión, las personas que se esfuerzan por comprender, los amigos que van a meditar contigo todos los días. Las conversaciones sobre la transcendencia individual se esfuman, y todo esto de golpe y porrazo. Por supuesto, es posible crear algo similar en el entorno cotidiano, pero el esfuerzo que supone hace que muchos abandonen sus esfuerzos o se dediquen a la vida monástica los más integrados.


Hay algunos aspectos que se pueden incorporar fácilmente, como es el aumento de comprensión de las personas cercanas de las que quizá nos hemos formado una idea equivocada con el paso de los años. O también el abrirse a nuevas personas para las que quizá antes uno no estaba preparado. El proceso de transformación es lento, especialmente cuando no depende todo de uno mismo.

También hay que destacar el papel de las comunidades WakeUp, que son grupos que se organizan en las ciudades para fomentar la práctica de la plena conciencia fuera de Plum Village. En España hay grupos en Madrid, Barcelona y Valencia que organizan actividades frecuentemente, y también es posible iniciar un grupo en otras ciudades en las que no existe todavía. Sólo hacen falta cuatro personas y la motiación.

Sin embargo puedo recomendar la experiencia de realizar un retiro aunque sea de pocos días. El cambio de entorno es muy saludable, también para entender que muchas de las rutinas que uno puede llevar en el día a día son equivocadas o para descubir nuevos aspectos de uno mismo. El cambio es la única constante, y experimentando este cambio a nivel individual, lo que ayuda también a las personas próximas a avanzar también en su camino. 

7 comentarios:

  1. Una experiencia muy interesante compañero. Me ha despertado el interés en ir y ver si me ayudaría a superar mis terrores al habla y a expresarme en público que me atenazan durante años y me provocan la tartamudez-o la agravan- . No sé si crees que tal centro es valioso para cosas así.
    Un saludo

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    1. Por supuesto que merece la pena! Una vez uno toma conciencia del motivo por el que aparece el miedo y lo trabaja, todas las reacciones de temor se hacen más llevaderas. Suerte y ánimo, compañero!

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  2. Cuánto esfuerzo dilapidado absurdamente los que creen en la perfectibilidad de la especie humana. Las mentiras en boga van cambiando con los tiempos.

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    1. No se trata de la perfectibilidad, si no de aprender a vivir con las imperfecciones.

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    2. De todas formas cualquier persona sabe que el hombre es perfectible.

      saludos,

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    3. Buena respuesta, David. Yo creo que, en realidad, nadie es imperfecto.
      Pero al margen de la subjetiva idea de perfección, no existe una fatalidad de especie que haría inútil cualquier voluntad, (como sugiere el anónimo de la semana). Hace falta vivir con unas cadenas psicológicas muy duras y muy pesadas para no percibir la ductilidad de nuestra conducta y de nuestros hábitos, y las diferencias que eso promueve en uno mismo y en el entorno. Ser consciente de esto nos pone ante la responsabilidad de tomar el mando de uno mismo, y quizá es eso lo que algunos rehuyen: es más fácil no rebelarse, pensar que somos un "homo economicus" o un "lobo para el hombre" y seguir la corriente dominante o elegir una dictadura que nos contenga y nos diga qué hacer.

      Por el contrario, la esperanza de la humanidad está en dedicarnos a autoconstruirnos como individuos y como colectivos, en lugar de dedicarnos a seguir edificando un modelo suicida. Y en realidad apostar por esta voluntad es elegir ya la plenitud humana esperable, porque siempre será posible mejorar las cosas; siempre necesitaremos esa autoconstrucción para vivir en plenitud. No habrá utopía si no incluye ese ejercicio de la voluntad (o será en todo caso un "mundo feliz" antiutópico). La autoinstitución y el control colectivo de las instituciones que nos condicionan no es sólo una posibilidad transitoria, es parte de ese cambio permanente que mencionas, es un componente del ideal humano.

      Esto último, (la parte institucional, colectiva o política), suele relegarse en los viajes iniciáticos, convirtiéndolos en una solución individual, y creo que en el pasado eso los ha hecho menos fértiles, "inofensivos". Lo veo, por ejemplo, en lo que cuenta Luis Racionero en esta interesante entrevista (por no hablar del patético anarcoindividualismo de Dragó, que aparece un minuto); o en un libro que leí hace tiempo y que todo esto me ha recordado, El filo de la navaja, de Somerset Maugham, al estilo de Sidharta.

      Saludos

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  3. Hola David,

    Me ha gustado mucho tu artículo, y me he visto reflejado en tu experiencia. En Abril estuve en un retiro similar -aparentemente más sacrificado- de Meditación Vipassana en Candeleda, y las sensaciones fueron similares. Hay dos centros en España que ofrecen gratuitamente cursos a lo largo del año. Por si a alguien le interesa: https://www.dhamma.org/es/index

    La experiencia esta bien, y creo que sería recomendable por lo menos en su versión más ligera -los cursos de atención plena o mindfulness que hay en muchas ciudades- para todo el mundo o incluso en los colegios. Fomentaría el desarrollo de la compasión y el dialogo que tanto vamos a necesitar y del cual adolecemos con frecuencia...

    Un saludo y gracias,
    Albertomc

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